Sin ATPDEA y con SGP incierto
18
Julio
2013

brocoliEC

RAE

 

 

 

Por: Roberto Aspiazu E

Director Ejecutivo del Comité Empresarial Ecuatoriano

La política internacional y la comercial no han ido de la mano en este gobierno. La renuncia unilateral e irrevocable del sistema de preferencias andinas ATPDEA es una muestra más del divorcio. La ideología ha prevalecido sobre la “real politik” que impone la inserción del país en la economía globalizada.

Nada más inopinado. El sector privado venia acompañando a la embajada de Ecuador en Washington con su campaña “keep trade going,” que podría traducirse en “mantengan el comercio con preferencias,” con miras a sumar aliados en la opinión pública y actores políticos en Washington, a fin de conseguir la renovación del ATPDEA cuando venza al término de julio de 2013.

Era una tarea difícil toda vez que el discurso antiimperialista y antinorteamericano del gobierno ecuatoriano, ha venido enajenando simpatías y apoyos que resulto factible capitalizar en seis renovaciones previas a partir de 2006. En esta oportunidad, a pesar de los esfuerzos de la legación diplomática y los empresarios, la renovación carecía de aliados.

¿Acaso esta situación precipitó la decisión del gobierno? Igual la renovación del ATPDEA no se iba a dar y podía ser aprovechada para dar un golpe de efecto con importante repercusión internacional. Difícil especular sobre las verdaderas motivaciones del gobierno ecuatoriano.

Lo cierto es que la amenaza de no renovar el ATPDEA como presión para que Ecuador no conceda asilo político a Edward Snowden, provino inicialmente de un editorial del Washington Post y posteriormente de dos senadores norteamericanos; en ningún caso de la Casa Blanca o el Departamento de Estado que son los portavoces oficiales. Sin duda un flanco débil de la justificación digna y soberana.

El enfoque ha sido también minimizar la importancia del régimen de preferencias, diciendo que apenas representa 23.2 millones de dólares en aranceles que podían ser compensados con facilidad, sin comprometer el presupuesto del Estado que en 2013 suma 31 mil millones de dólares.

Sin embargo no hay que caer en reduccionismos. Para los sectores “dolientes”- atún, rosas, frutas tropicales, vegetales, textil, maderas, entre otros- jamás una compensación, cualquier que esta sea, va a reemplazar eficazmente el acceso al mercado estadounidense con cero arancel o arancel reducido. De hecho, cuando en 2011 no fue renovado el ATPDEA inmediatamente, sino al cabo de cinco meses, muchas empresas  completaron la documentación exigida y ni una sola tuvo la suerte de conseguir el reembolso ofrecido.

Entre tanto el gesto inamistoso de Ecuador provoca una reacción igual en la contraparte. Ante la dificultad de la renovación ATPDEA, se había venido trabajando en el Plan B de incluir seis productos amparados bajo estas preferencias, en el Sistema General de Preferencias, SGP, beneficio unilateral que Estados Unidos concede a 131 países, incluido el Ecuador. Justo en las horas previas a la renuncia al ATPDEA, el USTR, la oficina comercial adscrita al Ejecutivo, se aprestaba a anunciar que se había acogido favorablemente el pedido ecuatoriano de incluir al menos tres productos en el SGP: rosas, brócoli y alcachofas. Sin embargo al difundirse la posición ecuatoriana, el USTR dio marcha atrás diciendo no sólo que tal inclusión quedaba en suspenso sino que la eligibilidad del Ecuador para acceder al SGP, que asimismo vence al término de julio, quedaba sujeta a revisión, en especial en materia de cumplimiento de instancias arbitrales.

De este modo nuestro repudio en Quito tuvo su correlato en Washington.

Pese a la reconocida dificultad de renovar el ATPDEA, la estrategia era priorizar el tema comercial en el marco de diálogo bilateral que quedara en suspenso luego de la expulsión de los embajadores en abril de 2011, y que pronto debe reanudar. Si estas conversaciones lograban continuidad y los dos países comenzaban a dar los primeros pasos para negociar un acuerdo comercial de largo plazo, resultaba mucho más viable solicitar la renovación de las preferencias a manera de puente hasta que esté listo tal acuerdo.

Ante hechos consumados, lo principal es que el gobierno maneje con mayor tino la relación con los Estados Unidos. Guste o no, es nuestro principal socio comercial, representando el mercado para el 43 por ciento de nuestras exportaciones en 2013.

Tarde o temprano tendremos que apuntar a un acuerdo que soberanamente nos libere de los sistema preferenciales, unilaterales y discrecionales. Y nos es una utopía en la medida que Ecuador consiga concluir su negociación comercial con la Unión Europea. Al menos esto, va por buen camino.

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