ATPDEA, abono tributario y otros dilemas
18
Septiembre
2013

RAEPor: Roberto Aspiazu E.

Director Ejecutivo CEE

Los exportadores ecuatorianos que perdieron el ATPDEA a partir de agosto, están a la espera que se torne operativo el Reglamento de la Ley de Incentivos del Sector Productivo para poder compensar el arancel que comienzan a cancelar con el certificado de abono tributario ofrecido.

Han surgido inconvenientes de interpretación sobre la condición de “deterioro en el nivel de acceso a un mercado” y “la liquidación del último período fiscal,” para efectos de acceder a dicho abono. En el primer caso, preocupa que un eventual aumento en el volumen de exportaciones, pueda significar quedar al margen del beneficio; en el segundo, que la compensación se haga al término del año fiscal.

En ambos casos, se procura una aclaración vía Resolución del COMEX.

No sería entendible que en el evento de incrementar exportaciones en lugar de disminuir, una empresa pueda quedar al margen de la compensación; tampoco que tenga que esperar un año para obtenerla.

La realidad es que más allá de la buena predisposición del gobierno y particularmente del Ministerio de Comercio Exterior, MICOMEX, aún hace falta aclarar la normativa aplicable para evitar exclusiones.

El tema se presenta más complejo de lo que parece. Por ejemplo, el Servicio Nacional de Aduanas del Ecuador, SENAE, acreditará el abono tributario en base a los documentos de exportación pero todo parece indicar que ese título tendrá que canjearse a la postre por uno del Servicio de Rentas Internas, SRI, éste si redimible al término del año fiscal, esto es, para el pago de tributos.

De una manera u otra, la pérdida definitiva del ATPDEA obliga a replantear estrategias de comercio exterior. El escenario de pérdida tantas veces advertido por el sector empresarial es ahora una realidad irreversible.

Es cierto que se continúa procurando incluir flores, brócoli, alcachofas y medias nylon en el Sistema General de Preferencias, SGP, que otorga Estados Unidos a 140 países de menor desarrollo relativo; pero la ley habilitante sigue sin aprobarse.

Entretanto para agravar la situación, el Departamento de Comercio de Los Estados Unidos le impuso un arancel de 11.3 por ciento por presunto dumping al camarón ecuatoriano; y aun abrigando esperanzas de que la medida sea revocada luego de la apelación correspondiente, todo abona a un franco deterioro de la relación con nuestro principal socio comercial.

Pensar que importantes sectores exportadores como atún, rosas, brócoli, frutas tropicales, maderas, textiles, etc., pueden sustentarse en el mediano y largo plazo con el subsidio del abono tributario es totalmente utópico.

Hoy más que nunca se torna no como una opción sino como un imperativo la negociación de acuerdos comerciales, que garanticen el acceso competitivo de nuestros productos de exportación a los mercados internacionales. Es la única manera de librarnos de la incertidumbre o más bien los padecimientos actuales.

Se espera que antes del término de 2013 se reanude el diálogo bilateral Ecuador-Estados Unidos, en suspenso desde abril de 2011 cuando se procedió a expulsar a ambos embajadores; pero todavía no hay fecha.

La expectativa sigue siendo posicionar el tema comercial como una prioridad en el marco de este diálogo.

El hecho de que se haya ratificado la decisión política de negociar un acuerdo comercial con la Unión Europea, abre la puerta para dar un paso semejante con los Estados Unidos. Y aunque la administración Obama no se aferra a los paradigmas de los TLC´s, conforme sus predecesores republicanos, está abierta a la negociación de acuerdos comerciales, un tanto más acotados, que sean de beneficio mutuo.

De este modo, el futuro de la relación comercial con los Estados Unidos depende de lo que suceda en la negociación con la Unión Europea que establecerá el modelo a seguir con terceros países.

Al momento se ha procedido a reconformar el equipo negociador que se había dispersado a raíz de la suspensión del proceso con la UE en junio 2009. En la vídeo conferencia cumplida recientemente, ambas partes han acordado las bases para la reanudación.

En principio se programarán dos rondas técnicas y una política entre noviembre 2013 y el primer trimestre 2014, cuando se estima que la negociación podrá estar concluida. Mientras tanto, se hará un nuevo intercambio de ofertas de acceso hasta la primera quincena de octubre.

Según una fuente del MICOMEX, los negociadores europeos han solicitado también los textos en capítulos, subcapítulos y anexos cuya inclusión aspiraría Ecuador para que el acuerdo comercial guarde conformidad con su legislación interna y la Constitución, en primer término.

Este gesto de apertura ha generado un buen ambiente, toda vez que hace pensar al gobierno ecuatoriano que sí será factible negociar un acuerdo algo distinto de aquellos que se encuentra en vigencia con Colombia y Perú.

El hecho más esperanzador es que la conducción del proceso se encuentre en manos del nuevo MICOMEX cuya línea de gestión resulta más afín a la visión y legítimos intereses del sector empresarial. Esto no quiere decir que la sola reanudación sea garantía de una exitosa conclusión, toda vez que en el proceso irán surgiendo una serie de obstáculos que podrán socavar una voluntad política que en el pasado ha sido débil y titubeante.

Por el lado del sector empresarial sólo cabe cerrar filas en procura de una unidad, que incluya la aquiescencia de los poquísimos sectores con eventuales sensibilidades.

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