‘Solo se podrán publicitar los productos light’
10
Octubre
2013

DIARIO EL COMERCIO

CÉSAR AUGUSTO SOSA. EDITOR Lunes 07/10/2013

 

Entrevista a Pablo Dávila, presidente de la Federación nacional de Cámaras de Industrias del Ecuador

¿Por qué las empresas de alimentos y bebidas no han cumplido la Ley de Defensa del Consumidor respecto al etiquetado de los productos transgénicos?

Las empresas que integran el sector formal de la economía cumplen la Ley en la medida que pueden hacerlo. La referencia que ha hecho el Superintendente de Control del Poder de Mercado, respecto a que las empresas no han cumplido la Ley, no puede entenderse como una responsabilidad única y exclusiva de las empresas.

¿Por qué?

La Ley del Consumidor tiene un reglamento, que establece que el INEN deberá emitir una normativa con las condiciones técnicas y de procedimiento para cumplir los requisitos de etiquetado sobre transgénicos. Si no existe, es imposible endilgarle esa responsabilidad al sector empresarial.

¿Cómo explica que en 13 años no se hayan definido esas normas?

Por la ausencia de capacidad técnica, derivada de la falta de capacidad económica para instalar los laboratorios que se necesitan, así como la falta de soporte técnico para establecer con claridad si los productos son o no transgénicos.

¿En todo este tiempo se ha avanzado en algo?

Al año de expedida la Ley salió el reglamento, en el 2001. En el 2008 salió una norma del INEN y en el 2011 se emitió otra. Sin embargo, en estos cuatro procesos regulatorios no se establecieron los mecanismos técnicos para que las empresas puedan cumplir la Ley.

El Superintendente (Pedro Páez) endosa esa responsabilidad a las empresas, pero lo menos que puede existir aquí es una corresponsabilidad por parte del Estado.

La Ley señala que sin perjuicio de lo que dispongan las normas técnicas, los proveedores deberán informar en las etiquetas sobre los productos transgénicos. No se necesitaba de normas técnicas para cumplir la Ley.

El tema hay que verlo en contexto. El Reglamento de la Ley, artículos 10 y 12, señala que el INEN debe elaborar una norma técnica específica sobre rotulado de productos genéticamente modificados para consumo humano. Y también dice que el rotulado mínimo de alimentos se regulará a través de normas técnicas del INEN. Entonces, si bien hay una disposición general en la Ley, son imprescindibles las normas técnicas para que sea aplicable la Ley.

Si mañana se instalaran los laboratorios necesarios, ¿ya se podría aplicar la Ley?

Ese es uno de los temas. Hay un debate pendiente sobre el contenido técnico de una norma alrededor de transgénicos, porque más allá del tema logístico hay que definir elementos fundamentales.

¿Cuáles?

Primero, el objeto de regulación. ¿Estamos hablando de un producto transgénico o de ingredientes transgénicos? Este es un debate de fondo y las autoridades aún no tienen una respuesta clara. Segundo, el tema de la trazabilidad, es decir, hasta qué parte del proceso productivo se deberá hacer el seguimiento para establecer si hay elementos transgénicos. Tercero, las pruebas.

¿Qué vamos a exigir a los laboratorios en materia de seguimiento de productos transgénicos?

Un cuarto tema son los porcentajes, para determinar los límites que separan a un producto de un componente transgénico. Todos estos elementos aún no han sido definidos ni en la Ley ni en el reglamento ni en las normas del INEN. Entonces, ¿cómo se puede cumplir una Ley?

¿En  estos 13 años tampoco se ha avanzado en ese debate?

Estamos pidiendo la intervención de los ministros Coordinador de la Producción y de Industrias, para sentarnos a la mesa y establecer una norma puntual que desarrolle cada uno de esos elementos.

¿Por qué este tema se volvió importante recién ahora?

Desafortunadamente, este tema apareció fruto de una coyuntura generada por el Superintendente que emitió una norma señalando que en 60 días se deben cambiar todas las etiquetas de los productos, para aclarar cuáles son transgénicos y cuáles no. En este escenario, el sector empresarial pregunta cómo se puede cumplir la norma si no existe un solo laboratorio que certifique sobre transgénicos. Las autoridades se han visto obligadas a resolver este inconveniente a través de las entidades competentes. En esencia estamos recién iniciando la discusión sobre este tema.

¿Qué tiempo debe tomar esa discusión?

El necesario para hacer una regulación prudente, que reconozca el contexto internacional. No es un tema sencillo, pues el debate alrededor de los transgénicos genera posiciones divergentes, incluso teóricas y doctrinarias. Pensar que esto se resolverá en 60 días es imposible y, por lo tanto, inaplicable.

¿Las empresas están en contra de la regulación sobre el etiquetado?

No. Tampoco estamos opuestos a una regulación adecuada sobre la publicidad de alimentos y bebidas. Pero sí demandamos que esta se haga con base en un diagnóstico real y que se implementen normas que se puedan cumplir. Porque si no, con el argumento de que no se ha cumplido la norma pudiera existir el interés de aplicar sanciones, lo cual es inaceptable.

El viernes pasado se estableció un nuevo plazo para definir el reglamento sobre etiquetado de transgénicos. ¿Qué opinión tiene?

Lo que se ha definido es que hasta el 15 de noviembre se reglamenten los parámetros sobre los cuales se aplicará el etiquetado. Si hasta esa fecha no entra en vigencia el reglamento, entonces a partir del 15 de mayo del 2014 deberá añadirse una etiqueta que diga “contiene transgénicos” a través de adhesivos, sellos indelebles o cualquier otro mecanismo. Del lado de la industria entregaremos insumos técnico-científicos para procurar contar con un reglamento aplicable y ajustado a la realidad. Esperamos que en esta ocasión la implementación de laboratorios, logística relacionada y personal calificado dé viabilidad a una correcta implementación de la norma.

 ¿Qué buscarán incorporar en ese reglamento?

Estamos pidiendo que en este proceso, de una vez por todas, se regule de manera ordenada en un reglamento particular de publicidad y etiquetado, el cual hemos venido discutiendo con las autoridades públicas por tres años aproximadamente. Ese documento no incluía un capítulo de transgénicos. Por eso, y tratando de ver una salida objetiva al problema, sugerimos que se remita al reglamento que veníamos trabajando y que, en función de eso, se extiendan los plazos correspondientes.

¿Qué entidades debieran participar?

Los ministerios de Salud, Coordinador de la Producción, de Industrias y el INEN.

¿Y por qué no ha salido el reglamento que venían trabajando en esos tres años?

El sector industrial y principalmente el de alimentos y bebidas ha discutido con las autoridades públicas por unos tres años un reglamento para regular y controlar la promoción y publicidad de alimentos y bebidas, en el cual se incluyó un segmento sobre etiquetado, pero enfocado en los componentes nutricionales.

¿Se llegó a un acuerdo?

En junio del 2012 llegamos a un acuerdo con base en dos objetivos: dotar al consumidor de la información necesaria para que guíe su conducta alimenticia y promover un tratamiento positivo de los productos alimenticios. Estos acuerdos no se pusieron en práctica y, en la Ley de Comunicación, se metió el Art. 94, que desconoció los acuerdos a los que llegamos.

¿Por qué?

La Ley de Comunicación dice que para la publicidad de productos alimenticios se debe obtener una autorización previa. Habíamos acordado que eso generaría un proceso burocrático e inadecuado, pues la práctica internacional recomienda realizar procesos de control posterior. Eso ya era un acuerdo formal, pero se lo incluyó, con un problema adicional: la prohibición de cierta publicidad. En resumen, se permite cierta publicidad previa autorización, mientras que otra queda prohibida.

¿Cuál queda prohibida?

La de productos que consten en un listado que emitirá el Ministerio de Salud.

¿Y este tema fue discutido por tres años?

Evidentemente, pero en sentido contrario, pues a nivel internacional el enfoque es no prohibir los productos alimenticios. El producto per se no afecta a la salud de los ciudadanos, lo que afecta son los hábitos y la conducta alimenticia. Y eso es lo que debe regularse, no solo con normas, sino con campañas de comunicación y de educación. Eso lo acordamos, con fundamentos técnicos, de legislación comparada, etc. Lastimosamente se desconoció y hoy se agrava con el proyecto de reglamento a esta Ley, que discuten las autoridades.

¿Qué establece ese proyecto de reglamento?

Ahí se restringe la publicidad a todo producto alimenticio que se encuentre por encima de los valores de concentración de nutrientes críticos, previstos en una tabla incorporada en el reglamento.

¿Qué alcance tiene eso?

Hay un cambio de fondo. Mientras por un lado habíamos coordinado presentar anuncios positivos sobre la necesidad de balancear la dieta, de hacer deporte, etc., ahora se ponen prohibiciones. Habíamos acordado que el problema no son los productos alimenticios, aunque eventualmente pudieran existir limitaciones sobre ciertas sustancias. Pero ahora se está haciendo una estigmatización del producto alimenticio y simplemente se prohíbe su publicidad.

¿Qué implicará en la práctica esa normativa?

Con esta disposición, el 95% de los productos que actualmente se comercializa en el mercado quedaría por fuera de la publicidad de alimentos y bebidas.

¿Por qué?

Porque el proyecto hace referencia a varios parámetros establecidos en una tabla del Ministerio de Salud, que son exigentes respecto a los niveles de concentración de azúcar, sodio y grasas. Con los parámetros del Ministerio quedaría prohibido hacer publicidad de huevos, leche entera, leche descremada, pan blanco, yogur natural y jugo de naranja natural. Eso es inaceptable. ¿Esto cumple la política pública de salud prevista el Plan del Buen Vivir?  Por supuesto, no.

¿En qué se contradice?

El principio de una política de salud es dar información completa al consumidor para que tome una decisión, pero aquí le dejaríamos sin elementos de juicio para decidir. Esto no solo afecta al derecho de información del consumidor sino que muestra lo ilógico de la medida, ya que varios productos integran la canasta básica.

¿Qué se podría publicitar?

Productos ‘light’, nada más.

¿Qué respuesta ha recibido de las autoridades?

No la hemos encontrado, pero confiamos que con la intervención del Ministro Coordinador de la Producción podremos retomar el debate y los acuerdos.

 ¿Cuál es su propuesta?

Que el Reglamento a la Ley de Comunicación, en el tema de publicidad de alimentos y bebidas, respete los acuerdos alcanzados con la industria. Es la única forma para salvar tres años de trabajo.

 ¿Hay diferentes posiciones del Gobierno sobre el tema?

El Ministerio de Salud ha mostrado su interés de tener una regulación más estricta. Pero el sector empresarial es un aliado para controlar problemas mayores.

 

 Hoja de vida

Estudios. Abogado por la PUCE. Especialista en Derecho Administrativo de la Universidad Andina. Máster en Gestión Ambiental en la Escuela de Organización Industrial de España.

Experiencia. Presidente de la Cámara de Industrias y Producción. Presidente del Comité Asesor Empresarial Binacional Ecuador-Perú.

LAS FRASES: “Las autoridades deberían ver al sector empresarial como parte de las soluciones”. “Con las normas se afectaría el derecho de información de los consumidores”.

 

 

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